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1. Ponle un rostro a tu marca: El propósito y valores del representante deben estar alineados a tu empresa.
2. No presumas tus características: La gente compra emociones e historias. No importa en qué sos mejor sino en el “por qué” lo sos.
3. Atrévete a arriesgarlo todo: A veces es mejor sacrificar ganancias a corto plazo para construir reputación transparente.